La vereda de amapolas que sangra
colina abajo más allá de sus tumbas
tuvo entrañas dolientes
y el agua pura del cielo antaño
La lluvia que le ha roído de culebras la arena
es tierra árida que hoy arde soleada
gravemente bajan arrastrándose esas serpientes
y tienen su pena de arrastrarse malditas
y tienen su propia deidad
y celebran su caída a los infiernos de la vereda
No hay comentarios:
Publicar un comentario