Olor de los montes calcinados
cuántas veces la carretera me puso frente a su frío
crepúsculos de ayer en que dormían espíritu espigado
hoy duermen carne surtidora de lluvia negra
dolor de la tierra que debe su pan al hombre
que puso en sus manos el hambre
y llega a la mesa carne de lluvia negra
Esta tierra que nos enfría las entrañas labriegas
nos vence de abundante alimento
Mi viaje por la carretera llegó a sus orillas
solamente a sus orillas
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