Del animal ensangrentado y su sufrimiento,
de su morada aquí, y con la que no comercia,
esta manera de ser fiel al dolor y una obstinación
hincada dentro, el rayo que cruza a mí bestia,
cargo tal vez la pobreza de alma
y, en los ojos sin brillo, mis amarres a la Tierra.
No sé más de mí sino este trastorno de mi linaje
que aparece de pronto, y me marea,
ensalivando la boca que me desentierra de un sueño.
¡Pobre rencor en mi dentellada siniestra!
domingo, 10 de marzo de 2013
domingo, 3 de marzo de 2013
Aguardando una promesa...
Aguardando una promesa de ebriedad, entro en la lluvia.
Es entonces cuando esa boca de gloria abierta en la ciudad
bebe conmigo del vino dulce y dudoso.
No es más que un lienzo bienaventurado y sin legitimidad,
pero ¡qué paz sobrada y qué ilusorio encanto hocica contra mí!
Y entonces, cuánta admiración vana me regocija.
La lluvia; el lienzo. ¡Nada! Tal vez, algo que queda
aplazado. Pero el poeta que no sabe, el poeta que no comprende
revoca al rostro de la tarde su corazón enajenado.
¿Un perfume acaso?... ¡No! ¡El alma de tanta alma!
Hoy dormiré sobrecogido (si conciliase el sueño)
tiritando y barrido por visiones que campanearon después
[de un después...
Es entonces cuando esa boca de gloria abierta en la ciudad
bebe conmigo del vino dulce y dudoso.
No es más que un lienzo bienaventurado y sin legitimidad,
pero ¡qué paz sobrada y qué ilusorio encanto hocica contra mí!
Y entonces, cuánta admiración vana me regocija.
La lluvia; el lienzo. ¡Nada! Tal vez, algo que queda
aplazado. Pero el poeta que no sabe, el poeta que no comprende
revoca al rostro de la tarde su corazón enajenado.
¿Un perfume acaso?... ¡No! ¡El alma de tanta alma!
Hoy dormiré sobrecogido (si conciliase el sueño)
tiritando y barrido por visiones que campanearon después
[de un después...
domingo, 13 de enero de 2013
Tras los ojos defectivos de la vejez...
Tras los ojos defectivos de la vejez
y la mano y la rosa en la frente,
yerran incorpóreos afectos al anonimato,
a una suerte de gloria en derrumbarse.
¡Derrumbarse!...asombrar al laude y la carroña,
al gusano. Porque hay una melodía queriendo verdearse
(inexperta y temblorosa en el jardín del infante,
dormida en la lubricidad de la primavera)
y diluirse en la meditación humilde de la piedra.
¡Adiós!... La palabra que más embauca y pesa,
y este agua triste en la boca del alejamiento.
Y suponer, olvidando, que no nos ha dolido la vida...
y la mano y la rosa en la frente,
yerran incorpóreos afectos al anonimato,
a una suerte de gloria en derrumbarse.
¡Derrumbarse!...asombrar al laude y la carroña,
al gusano. Porque hay una melodía queriendo verdearse
(inexperta y temblorosa en el jardín del infante,
dormida en la lubricidad de la primavera)
y diluirse en la meditación humilde de la piedra.
¡Adiós!... La palabra que más embauca y pesa,
y este agua triste en la boca del alejamiento.
Y suponer, olvidando, que no nos ha dolido la vida...
sábado, 8 de diciembre de 2012
Me postraré sólo ante el perro...
Me postraré sólo ante el perro
que dormita en las afueras,
con su ayuno y su haragán floresta
de pulgones, en la primavera
de su lomo nauseabundo
que besaré cual una violeta, bella,
tierna destacando en el mundo enredoso.
¡Pariera un vientre tibio esta quimera
sobre un cementerio de muertos lavados,
la que el corazón a su lomo alimenta
de pena robusta y sangre buena!
que dormita en las afueras,
con su ayuno y su haragán floresta
de pulgones, en la primavera
de su lomo nauseabundo
que besaré cual una violeta, bella,
tierna destacando en el mundo enredoso.
¡Pariera un vientre tibio esta quimera
sobre un cementerio de muertos lavados,
la que el corazón a su lomo alimenta
de pena robusta y sangre buena!
lunes, 29 de octubre de 2012
Ojos como pájaros...
Ojos como pájaros que nunca llegan
y, en su quehacer, el pan de la respiración.
Que no me tienta el éxito. Si sólo es pasar,
frondoso silencio hay en el árbol, la emoción
del blanco invierno que quita, y la trágica hermosura
a su lecho luctuoso rendida en las hojas. Quebró
la perpetuada lápida polvorienta,
el pensar errante del espectro en el sillón,
la dulzura de un tren que silba, y pasa,
sin viajeros que paren en la estación.
¡Hay tanta música en una desposesión!
y, en su quehacer, el pan de la respiración.
Que no me tienta el éxito. Si sólo es pasar,
frondoso silencio hay en el árbol, la emoción
del blanco invierno que quita, y la trágica hermosura
a su lecho luctuoso rendida en las hojas. Quebró
la perpetuada lápida polvorienta,
el pensar errante del espectro en el sillón,
la dulzura de un tren que silba, y pasa,
sin viajeros que paren en la estación.
¡Hay tanta música en una desposesión!
domingo, 14 de octubre de 2012
Voy a acariciar el suelo...
Voy a acariciar el suelo inconcebible
en un camino de arena que yo me sé,
derribándome el corazón en aluvión
de masas de mí infantes en la madurez.
Incertidumbres crecerán de mi pasado
alegremente dormidas en una moneda, y besaré
el párpado tan pobre de la tierra,
tan en gracia y tan virgen, que equivocaré
a la anochecida que supe ladrar
y ¿por qué no? con aullidos de lobo amarla
temblando de lo que no podía entender.
Viajando por este mundo de minerales
supe de algo más también: la carne sobre la sangre
y un misterio de rosas que no resolveré.
en un camino de arena que yo me sé,
derribándome el corazón en aluvión
de masas de mí infantes en la madurez.
Incertidumbres crecerán de mi pasado
alegremente dormidas en una moneda, y besaré
el párpado tan pobre de la tierra,
tan en gracia y tan virgen, que equivocaré
a la anochecida que supe ladrar
y ¿por qué no? con aullidos de lobo amarla
temblando de lo que no podía entender.
Viajando por este mundo de minerales
supe de algo más también: la carne sobre la sangre
y un misterio de rosas que no resolveré.
domingo, 7 de octubre de 2012
Vendrá la cirugía del otoño...
Vendrá la cirugía del otoño
como una rosa grande envenenada,
bella y fiel a dormir sobre el pecho
de un suelo de agua dura y de ramas.
Y yo estaré triste porque quiero
allá y en cada cúspide solitaria
que lleve hasta el cielo nublado
un clamor de sed en mis pisadas.
Mi sed que no sé qué busca
ni en dónde quedará saciada.
¡Ay que ríe ya la vida esperando
este derrumbe que la nada declama!
¡Y qué colmada y triste estará la avecilla
huyendo de esta guadaña que canta!
como una rosa grande envenenada,
bella y fiel a dormir sobre el pecho
de un suelo de agua dura y de ramas.
Y yo estaré triste porque quiero
allá y en cada cúspide solitaria
que lleve hasta el cielo nublado
un clamor de sed en mis pisadas.
Mi sed que no sé qué busca
ni en dónde quedará saciada.
¡Ay que ríe ya la vida esperando
este derrumbe que la nada declama!
¡Y qué colmada y triste estará la avecilla
huyendo de esta guadaña que canta!
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