Libera la
caricia porque es libre.
El mar
preguntará de quién,
y en tus
sueños oirás un rostro,
perforado de
nubes, sin reconocer.
Reinará el
silencio enfermo
hasta que te
encuentres con él,
el claro día
que empujas,
con todo el
amor que te cabe,
a renombrar el
poniente de aire,
sólo aire
que querrás beber.