martes, 23 de julio de 2013

Dónde el amor...

¿Dónde el amor que cantaba el avecilla,
el pequeño amor desguarecido,
la infancia sentida como sombra vieja,
el corazón intacto y el plácido ruido?
Amor, amor, prematuro que reflexionas
con una canción sus dos minutos
y pruebas ya de la teta de la vida
el pordiosero sacramento nocturno.
¡Cómo tiemblo en tu heroico afán de penar!

lunes, 22 de julio de 2013

Libera la caricia...

Libera la caricia porque es libre.
El mar preguntará de quién,
y en tus sueños oirás un rostro,
perforado de nubes, sin reconocer.
Reinará el silencio enfermo
hasta que te encuentres con él,
el claro día que empujas,
con todo el amor que te cabe,
a renombrar el poniente de aire,
sólo aire que querrás beber.

jueves, 18 de julio de 2013

Oigo el piano...

Oigo el piano, lejos, en otra ciudad.
Está llorando por mí.
Mirando al horizonte, yo,
que nunca supe pedir,
que no cese el piano ruego.
Quisiera pedirle algo más a la vida,
pero el piano está llorando a lo lejos
y en lágrimas bebo la sabiduría
de quién soy y qué no quiero.

lunes, 15 de julio de 2013

Se multiplican los aullidos...

Se multiplican los aullidos.
Se obstruyen las vaginas.
Y el escalofrío en el límite.
Anteayer, que fue todo neblina,
vinieron para atravesarlo ¿el qué?
Tú siembra tu flor pálida
en el hueco, al otro lado de las gentes.
Verás a las secretarias,  
¡buenas amantes!
Van a poner en pie los huesos
de esas guarras.

jueves, 11 de julio de 2013

Redondo es el misterio...

Redondo es el misterio que arrojas.
Y si huyo a mi destierro alegre
tus pechos no se duermen en el olvido,
sino que arrollan todas las redondeces
misteriosas que afligen mi vida,
y me dan pobreza enamorada,
venas y cantos que empujan en la subida
a la garganta centelleante,
el amor confuso de mi festiva
negación clarividente del rio que nos arrastra
hasta un mar inmenso de siemprevivas.
La intacta verdad que cuidan todas las mentiras.

martes, 9 de julio de 2013

El vino que duerme...

El vino que duerme en los labios,
discreto como la barbarie
de mirar a los ojos y no creer en ellos,
la flor que no dejamos desarrollarse,
sombra, que es inútil, donada a la sombra,
y el aire colmado de lamentación tan irrespirable,
la hora que fue lamida con asco y nos sepultó
en un verbo incendiado e indeclinable.
¡Turbiones amamantados! La herramienta de la muerte
que no arrodillamos, inmensurable
en el frío nocturno, ahora,
venera su soledad y mala hambre.
Todas las campanas del mundo
están gritando locas bañadas en sangre.

jueves, 4 de julio de 2013

Al valle humedecido...

Al valle humedecido clamando,
a sus aristas negras que fallecen
en la lluvia, entre huesos precipitados
que el cardial impacto enmudece.

¡No, contra mi pecho no!

Iría cual llamada de flecha,
cual beso codiciado del irracional,
hasta la rosa pectoral que sembraste
en tu blindaje dos veces mineral.

¡No, contra mi pecho no!