domingo, 4 de agosto de 2013

Gozando...

Gozando de un roce de alas,
y tan apátrida de un descanso
que conmoviera a los dioses,
busco y hallo mi remanso.
¡Cómo aprieta la vida en el pecho!
Y bajo este sudor raro,
mis manos que cogen el verso,
cuando liberan un vocablo,
cómo danzan con amantes la estridente
fiesta de no haber llegado.
Ya no soy, entonces, poeta.
Clamo mi mentira a un dios ufano.

domingo, 28 de julio de 2013

En mí no hay más que agua fresca...

En mí no hay más que agua fresca,
el dolor de abrirse camino,
un cielo endiabladamente bello
que miro y me ruboriza, el torbellino
de gloria sepulta que embriaga, tan aborrecida
cuando mi beso disemino
y parece estridencia,
la frescura que me despierta cuando miro
cuán ahogado de mundo estaba
mi pobre amigo, yo,
que recientemente hago la vida conmigo.

martes, 23 de julio de 2013

Dónde el amor...

¿Dónde el amor que cantaba el avecilla,
el pequeño amor desguarecido,
la infancia sentida como sombra vieja,
el corazón intacto y el plácido ruido?
Amor, amor, prematuro que reflexionas
con una canción sus dos minutos
y pruebas ya de la teta de la vida
el pordiosero sacramento nocturno.
¡Cómo tiemblo en tu heroico afán de penar!

lunes, 22 de julio de 2013

Libera la caricia...

Libera la caricia porque es libre.
El mar preguntará de quién,
y en tus sueños oirás un rostro,
perforado de nubes, sin reconocer.
Reinará el silencio enfermo
hasta que te encuentres con él,
el claro día que empujas,
con todo el amor que te cabe,
a renombrar el poniente de aire,
sólo aire que querrás beber.

jueves, 18 de julio de 2013

Oigo el piano...

Oigo el piano, lejos, en otra ciudad.
Está llorando por mí.
Mirando al horizonte, yo,
que nunca supe pedir,
que no cese el piano ruego.
Quisiera pedirle algo más a la vida,
pero el piano está llorando a lo lejos
y en lágrimas bebo la sabiduría
de quién soy y qué no quiero.

lunes, 15 de julio de 2013

Se multiplican los aullidos...

Se multiplican los aullidos.
Se obstruyen las vaginas.
Y el escalofrío en el límite.
Anteayer, que fue todo neblina,
vinieron para atravesarlo ¿el qué?
Tú siembra tu flor pálida
en el hueco, al otro lado de las gentes.
Verás a las secretarias,  
¡buenas amantes!
Van a poner en pie los huesos
de esas guarras.

jueves, 11 de julio de 2013

Redondo es el misterio...

Redondo es el misterio que arrojas.
Y si huyo a mi destierro alegre
tus pechos no se duermen en el olvido,
sino que arrollan todas las redondeces
misteriosas que afligen mi vida,
y me dan pobreza enamorada,
venas y cantos que empujan en la subida
a la garganta centelleante,
el amor confuso de mi festiva
negación clarividente del rio que nos arrastra
hasta un mar inmenso de siemprevivas.
La intacta verdad que cuidan todas las mentiras.