lunes, 19 de agosto de 2013

Bendito el amor de la luz...

Bendito el amor de la luz.
Porque sé que me ama
con todo el misterio
precipitado en mi ventana,
bendito yo
y toda esta luminosa hora
que a mi alrededor
se consume y en mi frente llora.

¡Luz, tan alegre,
que hoy vas a entristecerme!

sábado, 17 de agosto de 2013

Vengo andando...

Vengo andando un camino de amaneceres,
gozoso de espadas confinadas,
ellas tristes de espacios enclaustrados,
abiertas como bocas secas a una manera
de verse sin el filo en una utopía pobre,
ásperas de óxido como maderas
para calentar las manos de hombres buenos,
que sin hundirse en un vientre vieran
médulas y entrañas, y, a esa curiosidad fascinadora
y gobernadas, su pan comieran
con vómitos de amapolas.

domingo, 4 de agosto de 2013

Gozando...

Gozando de un roce de alas,
y tan apátrida de un descanso
que conmoviera a los dioses,
busco y hallo mi remanso.
¡Cómo aprieta la vida en el pecho!
Y bajo este sudor raro,
mis manos que cogen el verso,
cuando liberan un vocablo,
cómo danzan con amantes la estridente
fiesta de no haber llegado.
Ya no soy, entonces, poeta.
Clamo mi mentira a un dios ufano.

domingo, 28 de julio de 2013

En mí no hay más que agua fresca...

En mí no hay más que agua fresca,
el dolor de abrirse camino,
un cielo endiabladamente bello
que miro y me ruboriza, el torbellino
de gloria sepulta que embriaga, tan aborrecida
cuando mi beso disemino
y parece estridencia,
la frescura que me despierta cuando miro
cuán ahogado de mundo estaba
mi pobre amigo, yo,
que recientemente hago la vida conmigo.

martes, 23 de julio de 2013

Dónde el amor...

¿Dónde el amor que cantaba el avecilla,
el pequeño amor desguarecido,
la infancia sentida como sombra vieja,
el corazón intacto y el plácido ruido?
Amor, amor, prematuro que reflexionas
con una canción sus dos minutos
y pruebas ya de la teta de la vida
el pordiosero sacramento nocturno.
¡Cómo tiemblo en tu heroico afán de penar!

lunes, 22 de julio de 2013

Libera la caricia...

Libera la caricia porque es libre.
El mar preguntará de quién,
y en tus sueños oirás un rostro,
perforado de nubes, sin reconocer.
Reinará el silencio enfermo
hasta que te encuentres con él,
el claro día que empujas,
con todo el amor que te cabe,
a renombrar el poniente de aire,
sólo aire que querrás beber.

jueves, 18 de julio de 2013

Oigo el piano...

Oigo el piano, lejos, en otra ciudad.
Está llorando por mí.
Mirando al horizonte, yo,
que nunca supe pedir,
que no cese el piano ruego.
Quisiera pedirle algo más a la vida,
pero el piano está llorando a lo lejos
y en lágrimas bebo la sabiduría
de quién soy y qué no quiero.