jueves, 28 de noviembre de 2013

Un poema triste...

Un poema triste
me ha apagado el corazón.
Más hondo y remotamente
lo he leído yo,
que toda la luz
que escapa con la respiración.
Pero aún no he hallado el final
de mi alma,
ni sé dónde dobló
aquella campana interior,
tan cerca de mí,
que usó mi propia voz.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Si yo supiera tu secreto...

Si yo supiera tu secreto,
el misterioso trotar de aguas puras,
tú que me estás saciando el alma
en un alba de quimérica dulzura,
pondrías tu lecho cerca de mí,
la miserable sombra de desventura
que te abraza y enamora,
el rumor de aguas solas que captura
mi sangre y su secreto, que brota
locamente de mí y declara alma y vida,
como tú, tesoro de la travesía
de aguas que cantan y bajan y surten
la mar de equívocas inquietudes.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Espantadas vienen las flores...

Espantadas vienen las flores
con sed y sueño y hambre.
El otoño las trajo. Yo no sé
si han venido a cotejarse
con mis sienes otoñales
o si un jardinero las puso
para que en su lozanía las envidiase.

¡Mi poeta de ojos deslumbrantes!
Son las rarezas de la vida que en otoño
ostentan sus armas primaverales.
La alta vida te examina
con un milagro de flores tardías,
ellas van a alumbrarte y desnudarte
ante los ojos con que te miras.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Tendrá mi mañana...

Tendrá mi mañana un sol en el levante
donde se recreará una estrella detenida,
y habrá un silencio en la inmensidad
en que evocar los sueños de una amante dormida.

Cada segundo que pase, robaré al día
los pétalos pobres de una rosa bien vivida,
que fueron parada en el camino,
donde pensativo me detuve junto a la fuente pulida.

Y ahora que es atardecer qué será de mi alma
con sombras sobre su torso descoloridas…
¿Callará el pensamiento el miedo a la oscuridad
y a la tierra que ha de lamer como animal la vida inmerecida?

martes, 17 de septiembre de 2013

Ahora que son buenas las lágrimas...

Ahora, que son buenas las lágrimas
que viertes, derrama todo tu caudal.
No sabrás, un día, cómo se apagó
tu corazón bárbaro, y querrás llorar,
como niño, en un tiempo venidero,
cuando en tu pecho se estanque el dolor
y el cielo grisáceo alumbre en el lecho
tus ojos secos, y se rompa
la gramática de tu herética oración.
La música de tu arpa no desandará el camino
ilusorio que ha de blanquear tu frente.
¡Dolor que una vez confiaste al amigo!
¡Y esta pena última sin remitente
que clama, a un tiempo, y escupe al cielo!

jueves, 12 de septiembre de 2013

Aire que agita la cabellera...

Aire que agita la cabellera
y huye al prado, abandonando
el contemplado rumor
de hilos diseminándose airados.

Tanta belleza romperá la flor,
y los bosques preguntados
de cuál flechada enamoraste,
y si fue el instante apasionado.

Oh viajero que pasarás solitario
y con tu entrecejo examinando,
¿verás hoy la infinitud a tu lado?

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿De qué voy a alimentarte, alma mía...

¿De qué voy a alimentarte, alma mía,
si no tengo más que el alba?
Ni los frutos de la tierra
ni los peces del mar puedo.

¡Tan flaca te llevo!

¿De qué voy a alimentarte, alma mía,
si no tengo más que el alba?
¡Abril yace muerto tanto tiempo!...
¿Te alimentaré, por fortuna, de recuerdos?

Aire fresco y color:
¡sólo el alba tengo!