Esta convulsión que son
las noches aguardando.
El amado tendido sobre
la hierba y roto,
respirando amante sobre
la hierba y esparcido,
más allá de donde se
rasga el velo de lo ignoto.
Longitud hasta donde
quema la lejanía.
En el agua
multitudinaria navegando fotos.
Triste la tristeza
cuando va de paso
pero más triste es el
olvido del número que anoto.
Si yo no tuviera los
bolsillos plácidos del agua
pobres de versos tristes
flotarían los maremotos.