En esta noche extrema de indefinibles animales,
de viejos tostados y hambre, de huecos para la divinidad,
hay un misterio alojado por la fuerza
y una esperanza girando en las cimas de la ciudad.
Hay también un tren balsámico introducido en mi garganta,
que es un grito opaco, que es una golondrina antes de emigrar,
y no sabe qué es golondrina, y qué es la dicha de partir,
pero mira y en el mundo cobija su difícil mirar.
Yo me siento sobre la hierba en medio de las bestias
y pasa vanamente la vida, pasa un pasar
tranquilo y pasa un pasar infectado,
la lluvia nos moja a las bestias y a mí, y nos mira sobrar
bajo el preciado firmamento que vislumbró una amante
en su sed y en su minucioso encontrar.
…Noche de lunas de cristales de desgarraduras,
un hombre esta girando su libertad hacia tu rostro.