Mi corazón dormido a veces entra
en lo dormido del mundo.
¡Mi corazón latiendo hacia fuera!,
no tengo otra cosa.
Hay latidos míos que valen una esperanza
y otros percuten, nada más.
Y no tengo otra cosa.
Pero mi corazón no vale ya para tu amor,
lo poco que habitó en mi pecho
lo enterré en algo dormido,
en algo sombrío mientras cantaba,
mientras caía la arena que lo abrigó.
¿Fue ayer o fue ahora, mi corazón?