Hacia la frontera herido voy,
tan herido, tan grave,
que toda la desesperanza
se ha difundido por mis venas, y, por mis ojos,
una nube de invierno...
He venido a meditar mi muerte.
He venido a reposar en el horizonte
una callada flor que desvaría por mi pecho,
que se ha abierto en pétalos,
que me ha oscurecido,
que me ha despertado sediento,
que me ha cansado de vivir
en la frontera, siempre, de tu cuerpo.
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