lunes, 22 de julio de 2019

Yo lloro a veces por cosas...


Yo lloro a veces por cosas de uno.
No sé nombrarlas, y me equivocaría.
Cosas que están muy lejos,
que no se entienden que puedan hacernos llorar.
¡Siempre quedan lejos!...
...y siempre se teme que nos abandonen...
Un día podré saber por qué me hacen llorar
y ya no volveré a temer perderlas...
...Esas cosas que caben en el bolsillo de un hombre
y nos hablan de un océano verde y de un Dios,
y un hombre que sale como dormido de las aguas.
 

viernes, 19 de julio de 2019

Que sembré dicha...


Que sembré dicha, y no lo entendía,
que anduve por ahí tan extrañado,
que miserable me sentí algunas veces,
que aceché tus ojos y los codicié,
los codicié y te codicié,
para que se dibujarán, indeleblemente,
así de sedientos, en mi espíritu.
Y no quise ser más...
Extrañando la vida que no apareció,
así miserable, sentí que debía vivir
con las cosas que callan y duermen.
 

miércoles, 17 de julio de 2019

Flor del almendro...


Flor del almendro, desanúdate
ven a la hierba.
La carretera ha difundido una oscuridad
a cada costado suyo.
Es noche estrellada y tus pétalos
ya besan esta atmósfera escarchada.
Anúdate al tronco que sostiene
los buenos sueños del camino.
¡Mira qué bonito soñamos ahora!
Cuando te atrape la imagen
de un ayer conminado
a todos los caminos terrizos,
flor del almendro, desanúdate
y ven a la hierba.
Contra el muro que te atrapó
en un estrecho horizonte sin camino,
sin escarchadas carreteras, desobedécete.
 

lunes, 15 de julio de 2019

Tengo los presentimientos a flor de piel...


Tengo los presentimientos a flor de piel.
En la calle llovizna una frialdad, y el gris
se llena de gris.
Están los esparcidos escombros por ahí, deslumbrantes.
Está llorando algo por ti y por mí,
y no sé qué será del invierno que nos ha acogido
en su vientre deslumbrante.
No sé qué me pasa, de veras que no sé.
Pero cuando miro hacia el fondo de la ciudad,
me lleno de extrañeza,
mientras la ciudad fluye desde su eterna flor aborrecida.
 

sábado, 13 de julio de 2019

Ayer fue una sonrisa...


Ayer fue una sonrisa que salpicaba contra el agua,
el estallido de una estrella licuada en los ojos.
Eran los ojos tristes los que miraban tanto bien
y pensaban en aquella sonrisa con nostalgia de agua.
Llegaras con una estrella en los brazos...
Callaras como los ojos negros que se licuaron...
Vendrías de una mañana a sostenerte sobre la risa,
y arrimada al calor del pensamiento más oscuro,
tendrías la soledad y la bruma,
la inmovilidad del infinito somnoliento.
Tengo pensado no decirte nunca un te quiero.
Tus ojos tristes no entrarán en el laberíntico jardín
y no entenderé nunca que por él paso una primavera.
 

viernes, 21 de junio de 2019

Estremecida camina esta noche...


Estremecida camina esta noche,
y no sé por qué.
Se me esparce el corazón,
en migajas se me esparce,
y no sé.
Un lecho de cristales para dormir,
una canción que me embrutezca,
preferiría y no sé.
¿Para qué voy a alimentarme de más alma?
Me quema los huesos esta antorcha
de boca humeante que me ríe,
languidece a un centímetro de mi,
y aún se revuelve muerta, y me da alma.
Durmiendo... durmiendo tal vez
el alma vuele y me deje un niño adentro,
sin alma, consolado por unos brazos,
sólo por unos brazos que le aprieten contra un pecho.
 

miércoles, 5 de junio de 2019

Qué callando...


Qué callando las luces que miraban tu frente
se han apagado... qué callando...
Qué callando han muerto en tu frente
los monstruos que ayer fabricaron las ideas,
tus besos más fuertes, tus ansiedades de callar...
qué callando... qué callando...
Muchos adioses no son muchos,
ni te dolerán muchas despedidas.
Pero ¡cómo se enciende la boca que besa
y las manos que tocan!
 
Adiós, un fuerte adiós, os digo.
Y no sé decir otra cosa que tiemblo
en este amanecer de ribera tan blanca,
aunque como en un sueño lo respire
y lo exagere.