sábado, 31 de octubre de 2020

Yo tengo una moneda...

 

Yo tengo una moneda guardada

en un bolsillo que aprieto en el pecho.

Es mi moneda, que nunca canjearé,

es mi precio para pagar la vida.

Y en la hora de mi muerte la entregaré

a algún cura pueblerino,

que no sabrá que vale lo que valgo.

¡Mi moneda!, ¡mi moneda!

con la que respondo a todo el amor,

a todo lo andado gratuitamente

a todo lo vencido con la mano de Dios.


jueves, 29 de octubre de 2020

Un rayo parte hacia el infinito...

 

Un rayo parte hacia el infinito

Alcanzarás tu ideal en él?

Llévalo lejos, tan lejos como puedas

La luz nos observa allá en las estrellas

Nos esperan con su latido húmedo

Más lejos que la mirada hay una creación

Ahora mis lágrimas me han ofuscado

Pero más allá de lo remoto

He visto una rosa para recoger y prendértela

Yo te regalo la rosa de la calma del infinito

Y no te pido nada a cambio


miércoles, 21 de octubre de 2020

Vienes como una mariposa rota...

 

Vienes como una mariposa rota

a mi corazón amargo,

tan angosto que no te podrá entender,

a un cristal que no vas a escindir ni romper.

Alas que nunca hicieron daño,

con puros colores, llevaste

a mis venas amaneceres y estallidos.

Extrañeza diste a mi mirada

fija en el horizonte de oro y conmovida

de un aroma de mar,

de un perfume azul la llenaste.


sábado, 17 de octubre de 2020

Qué beso se hizo...


 Qué beso se hizo pedazos antes de ti;

una sombra era, un adiós...

Pero un día llegó colmándose de la sal,

y pudimos entrever una ventana

y un lento despilfarrarse de la luz.

Chorreaban alas desde el cielo,

blancas telas durmiendo en tus ojos,

pétreas soledades me inundaron las lágrimas,

y fui por primera vez bueno

hasta las entrañas, que te besaron

con aquel beso antiguo que conocíamos ya.


miércoles, 30 de septiembre de 2020

Yo iba queriendo y no quise...

 

Yo iba queriendo y no quise

entrar en un abatimiento muy pobre,

que no se abriera, que no percutiera,

cerrado siempre, blando siempre.

Los pétalos de una flor blanca me miraran

y no entendieran aquel sol tan apagado.

Diera en ti el amanecer el rojo estallido.

Diera tu sombra la vida que florece lluviosa.

Pero no entendieses mi pobre abatimiento,

mis alas que no se abrieran,

y fuesen blancas.

sábado, 19 de septiembre de 2020

Mi sangre llorando...


 Mi sangre llorando por el costado

Mi pecho herido, mi pecho herido

Casi besé la orilla de la mar

Pero mi pecho herido, mi pecho herido

Corriendo saldría, correría

Pero mi pecho herido, pero mi sangre

Ya dudo de mi, dudo de ti

La duda es una tormenta en mi cielo

Mi cielo es hoy mi sangre, mi costado

Correría, correría, si pudiera


lunes, 27 de julio de 2020

Reciban mis sienes las manos mías...


Reciban mis sienes las manos mías,
y piense el ave que hiende los cielos
que está colmada de dicha.
Nadando los peces vuelven a los fondos,
y, en las orillas desiertas,
quedarán las caracolas junto a los restos
de mi naufragio que quedó sin llorar.
Lágrimas que no vertí ¿a dónde lloraron?
Sueños que mate ¿en qué vacío prenderán un día?