Yo voy llorando a no sé dónde:
un misterio que se encadena en sueños
y no me hace sufrir.
Pero yo vendría de allí harto de llorar,
y se expandirían los lados del mundo,
sería más joven y bueno el mundo,
sería andado por los buenos,
nos encontraríamos en el camino
y yo sonreiría de la mano tuya
mirándote en un momento de angustia.