viernes, 21 de junio de 2019

Estremecida camina esta noche...


Estremecida camina esta noche,
y no sé por qué.
Se me esparce el corazón,
en migajas se me esparce,
y no sé.
Un lecho de cristales para dormir,
una canción que me embrutezca,
preferiría y no sé.
¿Para qué voy a alimentarme de más alma?
Me quema los huesos esta antorcha
de boca humeante que me ríe,
languidece a un centímetro de mi,
y aún se revuelve muerta, y me da alma.
Durmiendo... durmiendo tal vez
el alma vuele y me deje un niño adentro,
sin alma, consolado por unos brazos,
sólo por unos brazos que le aprieten contra un pecho.
 

miércoles, 5 de junio de 2019

Qué callando...


Qué callando las luces que miraban tu frente
se han apagado... qué callando...
Qué callando han muerto en tu frente
los monstruos que ayer fabricaron las ideas,
tus besos más fuertes, tus ansiedades de callar...
qué callando... qué callando...
Muchos adioses no son muchos,
ni te dolerán muchas despedidas.
Pero ¡cómo se enciende la boca que besa
y las manos que tocan!
 
Adiós, un fuerte adiós, os digo.
Y no sé decir otra cosa que tiemblo
en este amanecer de ribera tan blanca,
aunque como en un sueño lo respire
y lo exagere.
 

martes, 14 de mayo de 2019

Qué solos están...


Qué solos están los que callan,
los que sobran,
los que al alma suya claman,
el cerebro que ha caído.
Entre los espinos y entre los cardos,
no queda nada,
sólo se oye un llanto
que atraviesa soledades infinitas,
y una gran mancha que el cerdo, noblemente,
empujó hacia los ángeles,
hacia los cielos que no se le abrieron nunca.
Bastaría una pequeña lágrima
para que encendieran el corazón de Dios.
Pero callaron, con la potestad
de una rosa abriéndose en primavera.
 

miércoles, 8 de mayo de 2019

Se azucenan los ojos...


Se azucenan los ojos, se cierran,
vuelan en su interior los pájaros con una maldición
como en columna de fuego,
y presiento a Dios mirándome.
¿No se han roto tus dos lunas?
En equilibrio se esparcen todos los silencios
...y no hay voces, ni agua, ni sentimientos para sentir.
Espero sólo la constelación, mi constelación,
que se abra de estrellas un lugar en el mar profundo.
Sólo miro pasar por mis ojos los pájaros,
como una tontería
que me revela la sencillez del Altísimo.
 

martes, 9 de abril de 2019

Vas llegando...


Vas llegando al calor que se dispara
de una frente a otra entre brisas,
de un pecho a otro con las balas alcoholizadas
de la vid que nos sumió
en aquellos obcecados amaneceres,
porque ya no nos quedaba otra cosa compasiva
que ver el nacimiento de los días.
Bello fue que nos encontráramos
y que albergáramos rostros y camisas blancas,
y la luz que nos sanó y se revolcó a nuestros pies,
esa víbora enamorada que saltó más luminosa,
mientras más presentía que nos quedaríamos,
desde la somnolencia a los brazos,
esperando que fueran tendidos, rabiosos y solos.
 

miércoles, 27 de marzo de 2019

Mañana te sentirás fría...


Mañana te sentirás fría y nocturna
sobre las flores mustias, palpitantes
como un corazón viejo.
Sentirás algo que yo no sé... que se irá cerrando,
que se irá abriendo en tu otoño sin darte cuenta,
en una tarde de dolores extendidos.
Cuando oigas llover en tu calle,
los enigmas de la Tierra te envolverán,
sin descifrar nada más que todo lo mustio
y el rozarse de tu cuerpo contra la vida.
Te rodearás de misterio y has de llorar
las sombras del infinito agujero que se levantará
en una tarde de dolores extendidos.
 

miércoles, 20 de marzo de 2019

Hay un bramido en lo bonito...


Hay un bramido en lo bonito del día,
hay miserias que aguardan turno
y un quebrantado silencio que se ha borrado,
que va a cualquier parte y viene...
  -Señor, yo no sé cómo llorar
mi parte en esta bruma pero lo oigo...
Respiro..., y a veces se me escapa un eructo,
pero el bramido, en lo bonito del día,
no sabe que está llorando,
que no es una piedra dura y destetada.
En la honda simiente que me trajo,
bellos vaivenes donde se puede dormir.
Sólo las vergas de los deprimidos sienten.