sábado, 22 de marzo de 2014

Soy mi precepto de vivir...

Soy mi precepto de vivir. Él me empuja hacia mi amante, a orar, a la subsistencia. Yo no sé si la rosa es mayor que yo. Pero los hombres creen en la carne sin duda, y se contemplan envejeciendo en el espejo. Hoy me mira la noche estrellada, me mira obstinadamente, con duros preceptos de existir. No llegaremos nunca a mirarnos frente a frente, lo sé. Ando rodeado de cosas inconmensurables y magníficas. No creeré fácilmente en la eternidad. Yo, tan incompleto, ¿iba a ser un privilegiado? ¡Qué ganas de rendirme cuando me dicen que se perderá mi rosa un día!

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