Sonrisa que
tiene un sol escondido,
que se
acerca campos y campos alcanzándome,
y que no
abraza mi espalda
con brazos
tercos cerrándose.
Al sudor se
parece rehuyendo,
en una
lejanía invisible y rara, sus amores,
durmiendo
mientras calla
la plata de
un amanecer torcido de resplandores.
Mujer, ya
tienes las manos feas,
pero tu
sonrisa… ¡cómo sube tu sonrisa a las difusiones!
Tu sonrisa
es para nosotros dos suelo
que
perturbamos la distancia, y la disuade
con los
perros de un moribundo amor eterno.
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