…Y el muchacho partió
lejos cuando el mundo era humildemente plano, y cuando llegó al país más glorioso por sus sueños de la historia meditó que el prestigio que lo recubría era demasiado
grande para aquélla fácil localización de sus puertas de acceso. Tampoco pudo comprender
que estuviera vacío, un país alabado por tantos relatos referidos durante su
infancia. No obtuvo otra respuesta que había sido abandonado por infecundo o que las personas que lo poblaron alguna vez habían muerto. Otra respuesta
obtuvo: “Los sueños que soñaron debieron ser progresivamente más imposibles de
realizar, lo que significó el fin de la eficacia de sus proyectos”. Y otra:
“Murieron sin concebir la muerte por antagónica con la vida”.
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