jueves, 21 de abril de 2016

...Y el muchacho partió...

…Y el muchacho partió lejos cuando el mundo era humildemente plano, y cuando llegó al país más glorioso por sus sueños de la historia meditó que el prestigio que lo recubría era demasiado grande para aquélla fácil localización de sus puertas de acceso. Tampoco pudo comprender que estuviera vacío, un país alabado por tantos relatos referidos durante su infancia. No obtuvo otra respuesta que había sido abandonado por infecundo o que las personas que lo poblaron alguna vez habían muerto. Otra respuesta obtuvo: “Los sueños que soñaron debieron ser progresivamente más imposibles de realizar, lo que significó el fin de la eficacia de sus proyectos”. Y otra: “Murieron sin concebir la muerte por antagónica con la vida”.

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