martes, 13 de septiembre de 2016

Cuando engrosas las filas de los codiciosos...


Cuando engrosas las filas de los codiciosos
y sales a pelear por tu derecho
al mendrugo que recibes, yo te alabo ¡oh vida!
porque sé que eres el buen pan de mi alucinación.
Y si pues recibiera algún día menos de lo que doy,
 y a su jugo amargo enlabiasen de alcoholización,
despertara con su sangre negra y balbuceara el irrisorio adiós
a un sol vespertino que ríe y llora una capitulación.
¡Cuántas veces vi tu enloquecedora agitación
resolverse complacientemente en un relámpago de locura!
Y cuántas veces me dije: ¡detente necio!, alberga dudas…

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