sábado, 17 de septiembre de 2016

Se han quedado dormidos mis ojos...


Se han quedado dormidos mis ojos
en el puro sentir de unas alas.
Ya no pienso en la venidera ilusión
que en atmósfera cubrirá el vientre que exhalas.
El extendido espacio de oxígeno que abro
y que nos separa, será un hombre que baja
de mí hasta ti sobre la vertebrada espalda.
Dos cabellos tengo ahora en el sentir:
uno sube por extrañas cavidades,
el otro domina el apaisado mes de abril.
Un hombre se desvive y vuelve más vivo
que mojado de lluvias, muerto en la vivida matriz.

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