Por mí te lo digo: te
quiero.
Y por no saber qué
estoy diciendo,
me lo meto en la boca y
te adoro.
En mi boca eres como la
ventana
que refresca el abismo
que soy
vibrando incognoscible.
Así sin sentimientos te
quiero,
como un animal pobre y
libre
que aúlla en la noche interrogando.
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