martes, 27 de septiembre de 2016

Porque me miran...


Porque me miran, tus ojos, creciéndose,
tomando la lucha de las calles cada día,
eludiendo la copa de veneno para los dos,
levantando mis huesos tronchados pertinaces,
tienes en tus ojos un alma,
y un peso en la mirada cadenciosa
en todas las desolaciones que me mueren,
que me convence y convence a las alboradas
que hoy sólo quiero besártelos y alumbrarlos
de toda la luz que me voltea de pronto si te miro.
¡Bendito vaso de luz en que te has convertido!

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