Besar la risa como quien fluyendo
se para a meditar. Y las manos en cuenco
no puede sujetar su liviana trasparencia.
Y tristes y estériles van a atrapar cabellos
en la mujer que amaron,
una sola noche, una sola humildad
por su puterío que le erizó el bello
pensando… ¿es brisa reír?
¡Así se calumnia a los sueños!
Pero no lo dejes escapar con sus aromas
al río ennegrecido. Ahora enciende tu aposento.
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