miércoles, 9 de agosto de 2017

Donde me hieren...


Donde me hieren hay graznidos de aves
evocando lejanías,
una rota calavera que meditó una vez
y bocas que dijeron adiós desesperanzadas.
Se suicidan las nubes hacia el horizonte
que no se engrandece,
y yo lloro...
Está sudando el sexo.
Los viejos no saben,
nadie sabe que tañen las campanas, ni por quién,
y yo lloro, y no sé por qué,
y no entender es una forma de la mentira
donde se abren los ojos a la confusa luz
como el gran agujero del retrete.

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