viernes, 4 de agosto de 2017

Yo salgo llorando de lo hondo de mí...


Yo salgo llorando de lo hondo de mí
como una lengua anhelante de lamer,
y de mi vidrioso mundo salgo dudoso
elevando mi lengua para acoger
un palmo de vida en mi hendedura
de hierba y de huesos áridos y sin verdecer.
Y me extraño bajo la luz con esta fragilidad
que no cesa de vociferarme con su tañer
de alaridos, más hondos que mi hondura,
más altos de lo que puedo entrever
en mi soledad sin descanso ni hogar,
en la tierra de mi mundo sin extender.

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