Yo tuve una canción escondida
que me eclipsó el alma.
Tuve un beso arrojado al suelo
de quien me despreció.
Se me encogió el corazón bajo la lluvia,
y anduve loco, mojado y loco,
como el despertar al silencio más puro.
Y sólo una canción brotaba
de la sed y de la oscuridad.
Y sólo el beso que aguardaba en el suelo
me inclinó a recogerlo
para no volver tan malogrado.
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