Júntate a mi espalda que está amaneciendo
en algún lugar del mundo,
que se está abriendo una risa muy lejos,
que se sienten irreales los hombres.
Ahora que les salpica la vida, tanto,
que están jugando a arrancarse el corazón,
o pensando en breves canciones de ayer
que aguardan dormidas y nostálgicas,
entre los besos que fueron quemaduras
en algún infinito enloquecedor.
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