En las
bondades de la lluvia,
arrojado, humea
mi corazón;
mi corazón
que ya no sirve
porque nunca
tiene razón.
En las
bondades de la lluvia,
arrojado, humea
mi corazón;
¿quieres tú
verlo roto,
mudo de quién
lo enmudeció?
En las
bondades de la lluvia,
arrojado, humea
mi corazón;
ya no lo
llevo en el pecho,
¿sabes tú quién flechó al ruiseñor?
¡Buen
corazón que libre bajo la lluvia
ya no percutes
con la misma canción!
Nunca imaginaste
que tanto se agigantara
en la
intemperie tu pecho de varón.