Esta noche desecada que se ha dormido
con su caluroso malestar,
me ha despertado con sudores
y fríos cuchillos,
venidos de hambrunas lejanas,
con sus recuerdos y su sangre mala.
¡Noches de fiebre volteados
con nuestra risa y nuestros amores!
¿Qué noche mala no ha golpeado a alguien
tan próximo a los pájaros madrugadores?
¡Pensar que ya casi había rozado sus pechos
con mi lengua confusa y llena de rumores!...