lunes, 9 de octubre de 2017

En este lago...


En este lago a donde lleva sus ondas
mi trastornado silencio de ti,
la orilla en que mi nostalgia se llena
y la luz se retuerce y apaga morosamente,
las fotografías han palidecido remotas.
El olvidado rostro tuyo
se extiende abundante por el horizonte,
brumoso de un pasado tan corto
que los ojos se cierran hipnóticos
borrándose con sus preciosas estrellas,
un infinito con el que se sueña
y jamás se alude, por temor
a que se nos cierre triste en una vacilación.
 

sábado, 7 de octubre de 2017

Sombras juntas...


Sombras juntas juntísimas
que toman la boca
y escupen adioses juntísimos
como un deshielo del odio.
Almas negras de la mano
cogidas que se tragan un aire ceñido
y huyen con su cansancio del otro...
Yo no sé dónde van ni cuándo
volverán sus ojos hacia mí,
porque oyen con los ojos
del dolor juntísimo
porque caminan juntísimas de la mano
y sólo buscan las piedras
y el vocerío que apasiona su obstrucción.
 

jueves, 5 de octubre de 2017

Qué pobre era el hálito...


Qué pobre era el hálito.
Qué extraña era la vida jugando tan fríamente.
¡Dios! Cómo se soñaba allí el secreto
de la libre malaventura,
la grácil espalda tan cerca del precipicio...
Reían sobre el árbol las avecillas,
y tornaban su testa hacia la luz,
prevenidas por un presentimiento de gratuita delicia,
mientras abajo se esparcía un Nocturno de Chopin.
Desenamoradas las flores de mi otoño,
¿qué sabrían de todas las desesperanzas juntas?
 

lunes, 2 de octubre de 2017

Yo tuve una canción...


Yo tuve una canción escondida
que me eclipsó el alma.
Tuve un beso arrojado al suelo
de quien me despreció.
Se me encogió el corazón bajo la lluvia,
y anduve loco, mojado y loco,
como el despertar al silencio más puro.
Y sólo una canción brotaba
de la sed y de la oscuridad.
Y sólo el beso que aguardaba en el suelo
me inclinó a recogerlo
para no volver tan malogrado.
 

viernes, 29 de septiembre de 2017

Llorando voy por un camino...


Llorando voy por un camino
una pena que no alcanzo a recordar;
mis lágrimas son lágrimas inútiles
que van haciendo un camino polvoriento;
¿qué cosa no entenderían si las pusiera
a andar conmigo el día de anteayer?
El sueño me favorece la tristeza
con rosas mustias que latieron,
como mis lágrimas, ha un tiempo,
a los costados del camino.
Hoy rememorar es mi mayor dolor
porque mis lágrimas se vacían
y pasan como la vida pasa:
Un alba negligente de primavera,
semen y sangre, la fascinación
que no entenderá jamás su invierno
y su noche para el olvido.
 

martes, 26 de septiembre de 2017

Nocturno de simientes...


Nocturno de simientes tiradas,
hambre que sólo el hambre oye,
dentadura que aguarda apoyada
y que ríe en lo inmenso
de este enloquecimiento de los muros
y este quehacer cerrado.
¡Sal, alma mía, al vuelo generoso!
Ponte en el camino y anda.
Levántate como un aroma de hierba
por laderas y montes.
Y, lleno de alas y profundidades,
entrégate, arrástrate, enfurécete,
y come de la vida rebosante de pedazos
y ataúdes rotos, e íntimas piedras
rodando por tu garganta desequilibrada.
 

sábado, 23 de septiembre de 2017

Un hombre bueno...


Un hombre bueno se esparció en rosas,
como una larga melancolía se esparció en rosas.
Se extrajo del fondo de sí mismo una rosa
y quiso que fuera su beso una rosa,
que el océano que miraba fuera su rosa,
tan dolida de la vida, que no entendiera otra cosa
sino que era una rosa,
una rosa sepulcral en el corazón de un hombre bueno:
las rosas no tienen donde ir sino al corazón.
Lo saben los puñales y lo saben las rosas.