Llorando voy por un camino
una pena que no alcanzo a recordar;
mis lágrimas son lágrimas inútiles
que van haciendo un camino polvoriento;
¿qué cosa no entenderían si las pusiera
a andar conmigo el día de anteayer?
El sueño me favorece la tristeza
con rosas mustias que latieron,
como mis lágrimas, ha un tiempo,
a los costados del camino.
Hoy rememorar es mi mayor dolor
porque mis lágrimas se vacían
y pasan como la vida pasa:
Un alba negligente de primavera,
semen y sangre, la fascinación
que no entenderá jamás su invierno
y su noche para el olvido.
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