En este lago a donde lleva sus ondas
mi trastornado silencio de ti,
la orilla en que mi nostalgia se llena
y la luz se retuerce y apaga morosamente,
las fotografías han palidecido remotas.
El olvidado rostro tuyo
se extiende abundante por el horizonte,
brumoso de un pasado tan corto
que los ojos se cierran hipnóticos
borrándose con sus preciosas estrellas,
un infinito con el que se sueña
y jamás se alude, por temor
a que se nos cierre triste en una vacilación.