Mi
ángel gira bajo la lluvia. Fuera de sí y empapado, mi ángel se tiende en el
barro. Maculado, el pobre se cree tan impuro como un ángel malo. Mi ángel es
algo holgazán cuando llueve y me deja desatendido. Quisiera, yo, prenderlo y
atarlo, pero él sólo es niebla y luz para su albedrío. El tercer pecado que
cometa en este día tan mágico de lluvia protestaré a los cielos. Digo yo que
tendrá su sanción.
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