Yo
quiero partir a un horizonte lejos de mi esperanza. Y también quiero escuchar
muy cerca mi pecho que la escolta. Sucede que quiero estar triste de pájaros y
de adioses que van hacia el sur, y también quiero mi casa habitada por gorjeos
en todas las mañanas de invierno. Es difícil estar solo en una primavera
bulliciosa de cantos. Es difícil no pensar en el gusano que orada el corazón remoto
de un hombre. Y es que a veces parece triste estar alegre, así como vivir con
perplejidades que no puede romper el sentido común. Estoy llorando lágrimas marchitas.
Estoy clamando a Dios que me haga de nuevo. Todas las calles solitarias son
iguales de tristes. Y no hay enfermedad. Sólo un cansancio que no cabe en mi
corazón jadeante.
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