jueves, 12 de febrero de 2015

Mírame alto...

Mírame alto en mi gloria de vivir. Mírame alto también cuando las vaguedades quieran velarme este goce y me expongan a la intemperie de la muerte. El sol está brillando, el sol es una madre. Porque ella busca la equidad entre todos sus hijos, pierdo mi mejor tiempo escribiendo poesías. No, no me granjearé la luz escribiendo. ¡La muerte (lo otro que el sol) siempre cercana, siempre concurrente en todos los momentos de la vida! Las madres que equitativamente aman a sus hijos y desdeñan lo fluctuoso, acaso volverán su rostro hacia arriba, al sol que nos deslumbra. A la gloria de vivir también, que es una cosa sola.

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