Mírame
alto en mi gloria de vivir. Mírame alto también cuando las vaguedades quieran
velarme este goce y me expongan a la intemperie de la muerte. El sol está
brillando, el sol es una madre. Porque ella busca la equidad entre todos sus
hijos, pierdo mi mejor tiempo escribiendo poesías. No, no me granjearé la luz
escribiendo. ¡La muerte (lo otro que el sol) siempre cercana, siempre
concurrente en todos los momentos de la vida! Las madres que equitativamente
aman a sus hijos y desdeñan lo fluctuoso, acaso volverán su rostro hacia arriba,
al sol que nos deslumbra. A la gloria de vivir también, que es una cosa sola.
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