miércoles, 25 de febrero de 2015

Huir...

Huir preso del horizonte imantado. No habrá paz del corazón, sólo rabia hasta consumar la distancia. Un frescor en la frente pensativa que traerá el levante, y, con los pies descalzos, será el camino un trueque entre la vida y todas las claridades. No llegarás mientras te esperen. No sabrás comprender, pero harás del camino tu mejor rosa cultivada. ¡Adiós, adiós…! y abarcar con la boca el eco de la membrana de la inteligencia. No entender: (quien sabe del camino lo imprescindible esta huyendo). Atrás quedará llorando el sexo intacto, y una profunda tristeza por la marcha que irá desangrándose como la estela de un cometa. Entonces encontrarás las sonrisas que amaban de verdad la vida.

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