jueves, 2 de noviembre de 2017

Es muy perverso...


Es muy perverso que nos cierre el paso un muro
y que la vida te inste hacia adelante.
Las marismas están quietas y el sol
las empuja al día nuevo,
los labios baten contra otros labios sus alas
y es imposible parar el roce de los amantes.
Yo estoy aquí, sin embargo, temblando
como una mariposa ciega…
La vida me ha desbaratado el silencio
que fui construyendo maravillado
de esas soledades que perforaron la vida mía.
Ahora mismo, todas las cosas están latiendo,
con fabulosos latidos,
y yo estoy aquí frente al muro
dormido o parado o desheredado.
No sé qué es ni como ocurren estas cosas,
la vida una vez fue en serio.
Hoy, tal vez, se han dormido todos los brillos,
y no tengo una mano con la que enlazarme
y sentir las pausas como dioses que se han apagado.

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