No sé qué me equivoca. A veces creo que debería llorar cuando estoy
alegre, a veces me echo al camino y estoy cansado. Yo no entiendo por qué lloro
y ando. Es poco lo que sé de mí. Mi tiempo sobre la Tierra se ha cubierto y
ando pensando qué me llevo. Algunos días, no tengo ganas de andar, no tengo
ganas de llorar, pero esto es lo único que me sucede y me gusta. Sospecho que
no he entendido nada, aunque ya había empezado a enamorarme de la vida, y de
esta manera me marcho. Dentro de muchos años tal vez digan de mí que anduve
mucho y lloré demasiado. No sé.
miércoles, 19 de marzo de 2014
viernes, 7 de marzo de 2014
Sonrisa...
Sonrisa que
tiene un sol escondido,
que se
acerca campos y campos alcanzándome,
y que no
abraza mi espalda
con brazos
tercos cerrándose.
Al sudor se
parece rehuyendo,
en una
lejanía invisible y rara, sus amores,
durmiendo
mientras calla
la plata de
un amanecer torcido de resplandores.
Mujer, ya
tienes las manos feas,
pero tu
sonrisa… ¡cómo sube tu sonrisa a las difusiones!
Tu sonrisa
es para nosotros dos suelo
que
perturbamos la distancia, y la disuade
con los
perros de un moribundo amor eterno.lunes, 24 de febrero de 2014
Mi corazón trasnochando...
Mi corazón trasnochando
y gozando las
luminarias, pensaba
que sería su
hogar,
no mi pecho,
la mañana.
Dos ojos se lo
confiaron.
Le dijeron,
también, que al alba
serían tus
brazos mi casa.
Y miré la
aurora dos veces:
la primera cuando
asomaba,
y la
segunda, porque ya no la veía,
buscándola
dentro del alma.
¡Mi corazón
pequeño
qué poco
sabía de nada!
Los dos ojos
y el cielo lo equivocaban,
y el alba huyó,
avanzando solitario.
Iba mi
corazón de mañana
a cuestas
con su desengaño.
viernes, 21 de febrero de 2014
Luz pronta...
Luz pronta que
se tumba a veces
en mi
vientre y sobre mi pecho,
y que una
laguna pone con brillos
delante de habladores
muertos,
delante de
quebrantados sepulcros
surtidores
de sombra bajo mi techo.
Ayer vino
otra vez la luz
y habitó
entre simulacros y hierros.
¡Maldito sea
quien pone
en el espejo
frío más frío con su acero!
martes, 18 de febrero de 2014
Yo tengo la máquina...
Yo tengo la
máquina que fabrica estrellas.
Yo soy el
pecho que se rompe de infinitud.
Cuantas
lunas quedaron atrapadas en mis cabellos,
han sido mis
frentes desaparecidas.
El rayo por estelares
caminos, créanme,
es una
colina por donde se desliza una lágrima mía,
vehemente y
sola, sin corazón, sin linaje
en la
inmensidad. ¡Hay tantos rincones que postergo!,
¡tantas
rosas por labrar!, ¡y tantos son los tesoros
sin profanar!,
que necesitaré conciliar el sueño.
Algún día
soñaré que he caído atrapado en un agujero.
Entonces, en
la brisa de mi inconsciencia,
seré
adorador suyo… y me postraré… y abrigaré paz…
domingo, 16 de febrero de 2014
¿Por qué estás triste...
¿Por qué
estás triste toda la noche
y desvelada,
juntando flores negras,
juntando
almas de sangre
que empapan de
belleza
tu oscuro
pecho de duelo y carne,
y te
acostumbran la mirada a una extranjera
partida, a
una presencia sin luz ni dalias
que a las
horas de claror la muerte removieran?
¡Busca,
busca, busca, mujer, el desgarro
del
relámpago que mejor convenga,
en este embriago
lunar de pena y noche
que te mira
perfecta
desde el
azul intenso del cielo que contemplas!
jueves, 13 de febrero de 2014
No sé decir...
No sé decir
casa ni camino.
No sé decir
ni viento ni calor.
Porque mi
garganta se secó
junto a un
venero de agua,
veréis que sé pedir
poco para mi corazón.
Nunca
terminan de llover los lirios
que tanto cansan
mi imaginación,
la que nunca
me invita
a abrir los
ojos y a ver brillar el sol.
Para mayor
pena, estoy a punto
de olvidar quién
inventó
tu boca sin
palabras, taciturna,
y, frente a
la divinidad, declaración.
Es triste acaecer
así, como una turbación,
la primera, el
lapso de la simiente.
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