¿Por qué
estás triste toda la noche
y desvelada,
juntando flores negras,
juntando
almas de sangre
que empapan de
belleza
tu oscuro
pecho de duelo y carne,
y te
acostumbran la mirada a una extranjera
partida, a
una presencia sin luz ni dalias
que a las
horas de claror la muerte removieran?
¡Busca,
busca, busca, mujer, el desgarro
del
relámpago que mejor convenga,
en este embriago
lunar de pena y noche
que te mira
perfecta
desde el
azul intenso del cielo que contemplas!
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