Luz pronta que
se tumba a veces
en mi
vientre y sobre mi pecho,
y que una
laguna pone con brillos
delante de habladores
muertos,
delante de
quebrantados sepulcros
surtidores
de sombra bajo mi techo.
Ayer vino
otra vez la luz
y habitó
entre simulacros y hierros.
¡Maldito sea
quien pone
en el espejo
frío más frío con su acero!
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