sábado, 22 de marzo de 2014

Soy mi precepto de vivir...

Soy mi precepto de vivir. Él me empuja hacia mi amante, a orar, a la subsistencia. Yo no sé si la rosa es mayor que yo. Pero los hombres creen en la carne sin duda, y se contemplan envejeciendo en el espejo. Hoy me mira la noche estrellada, me mira obstinadamente, con duros preceptos de existir. No llegaremos nunca a mirarnos frente a frente, lo sé. Ando rodeado de cosas inconmensurables y magníficas. No creeré fácilmente en la eternidad. Yo, tan incompleto, ¿iba a ser un privilegiado? ¡Qué ganas de rendirme cuando me dicen que se perderá mi rosa un día!

miércoles, 19 de marzo de 2014

No sé qué me equivoca...

No sé qué me equivoca. A veces creo que debería llorar cuando estoy alegre, a veces me echo al camino y estoy cansado. Yo no entiendo por qué lloro y ando. Es poco lo que sé de mí. Mi tiempo sobre la Tierra se ha cubierto y ando pensando qué me llevo. Algunos días, no tengo ganas de andar, no tengo ganas de llorar, pero esto es lo único que me sucede y me gusta. Sospecho que no he entendido nada, aunque ya había empezado a enamorarme de la vida, y de esta manera me marcho. Dentro de muchos años tal vez digan de mí que anduve mucho y lloré demasiado. No sé.

viernes, 7 de marzo de 2014

Sonrisa...

Sonrisa que tiene un sol escondido,
que se acerca campos y campos alcanzándome,
y que no abraza mi espalda
con brazos tercos cerrándose.
Al sudor se parece rehuyendo,
en una lejanía invisible y rara, sus amores,
durmiendo mientras calla
la plata de un amanecer torcido de resplandores.
Mujer, ya tienes las manos feas,
pero tu sonrisa… ¡cómo sube tu sonrisa a las difusiones!
Tu sonrisa es para nosotros dos suelo
que perturbamos la distancia, y la disuade
con los perros de un moribundo amor eterno.

lunes, 24 de febrero de 2014

Mi corazón trasnochando...

Mi corazón trasnochando
y gozando las luminarias, pensaba
que sería su hogar,
no mi pecho, la mañana.
Dos ojos se lo confiaron.
Le dijeron, también, que al alba
serían tus brazos mi casa.
Y miré la aurora dos veces:
la primera cuando asomaba,
y la segunda, porque ya no la veía,
buscándola dentro del alma.
¡Mi corazón pequeño
qué poco sabía de nada!
Los dos ojos y el cielo lo equivocaban,
y el alba huyó, avanzando solitario.
Iba mi corazón de mañana
a cuestas con su desengaño.

viernes, 21 de febrero de 2014

Luz pronta...

Luz pronta que se tumba a veces
en mi vientre y sobre mi pecho,
y que una laguna pone con brillos
delante de habladores muertos,
delante de quebrantados sepulcros
surtidores de sombra bajo mi techo.
Ayer vino otra vez la luz
y habitó entre simulacros y hierros.
¡Maldito sea quien pone
en el espejo frío más frío con su acero!

martes, 18 de febrero de 2014

Yo tengo la máquina...

Yo tengo la máquina que fabrica estrellas.
Yo soy el pecho que se rompe de infinitud.
Cuantas lunas quedaron atrapadas en mis cabellos,
han sido mis frentes desaparecidas.
El rayo por estelares caminos, créanme,
es una colina por donde se desliza una lágrima mía,
vehemente y sola, sin corazón, sin linaje
en la inmensidad. ¡Hay tantos rincones que postergo!,
¡tantas rosas por labrar!, ¡y tantos son los tesoros
sin profanar!, que necesitaré conciliar el sueño.
Algún día soñaré que he caído atrapado en un agujero.
Entonces, en la brisa de mi inconsciencia,
seré adorador suyo… y me postraré… y abrigaré paz…

domingo, 16 de febrero de 2014

¿Por qué estás triste...

¿Por qué estás triste toda la noche
y desvelada, juntando flores negras,
juntando almas de sangre
que empapan de belleza
tu oscuro pecho de duelo y carne,
y te acostumbran la mirada a una extranjera
partida, a una presencia sin luz ni dalias
que a las horas de claror la muerte removieran?
¡Busca, busca, busca, mujer, el desgarro
del relámpago que mejor convenga,
en este embriago lunar de pena y noche
que te mira perfecta
desde el azul intenso del cielo que contemplas!