Sobre mi pecho que mira
al cielo están tendidas tus mejillas. Yo las oigo como una respiración, en las
noches plenarias, cual animales, bárbaramente luchando inmóviles contra la
soledad que ha saltado sobre ellas. En la lucha jadean, se revuelcan, se sacian
de sangre, hasta que se recogen con gran silencio en el abismal infinito
estrellado. Entonces, las confundo con un ciclón sanguinario que fiero en el
centro de la noche me va a abandonar para siempre. Tendido boca arriba, agoniza
mi pecho en una explosión odiosa de músculos y carne selvática. Y apacienta mi
alma un adiós, más allá de lo humanamente interminable, al hombre que descansa
ilógico bajo la lluvia.
viernes, 14 de agosto de 2015
jueves, 23 de julio de 2015
Frente viajera...
Frente viajera que vas a escapar tras las golondrinas negras. Arde en
la lejanía un territorio mojado por los espejismos. Contemplo los límites que
ahogaron de fuego íntimo a mi patria, inmóvil entre los tesoros y las armas
oxidadas que me traspasaron. Yace muerto aquí el perro amigo, y el viento que
removía hojas muertas allá en la infancia. ¡Qué vana es la libertad del sedentario!
Entre escombros entro en la maldición de un cuerpo nuevo, mi alma quedose lejos
en un jardín, llorando. Oigo mi voz como un canto perfecto. Habla de un
abandono eterno, y una paz constantemente sacudida, y un adiós implacable que
sale a las calles noctámbulas con la rabia y la pendencia.
martes, 16 de junio de 2015
Cuéntame...
Cuéntame. ¿Fue ingrata
la singladura? En tus párpados está el desmoronamiento de la verdad. Tu boca
declara la acidez de muchos años. Secas están tus manos. La paz con que
comenzaste tu viaje parece ahora una paz muerta. Hay un umbral que está
esperando que lo traspases, y lloras. ¿Qué es lo que te detiene si has sufrido
tanto? ¿No lo sabré nunca, nadie lo sabrá nunca? La irracionalidad con que la
vida se aferra a este sol de siempre jamás ha parado de tendernos las manos que
nos ayudan a ponernos de nuevo en pie. Pero tú estás llorando. Pero estás
sintiendo un llanto que te empuja a seguir. Yo no sé qué pena te habrá alejado
tanto del punto de partida. No ha de tragarse el vientre de la tierra lo que
con tanto amor fue puesto en una senda. Pero, tú, cuéntame si no sabes que estás
dando gloria a la vida.
miércoles, 6 de mayo de 2015
Este poema tendido...
Este poema tendido, la
finísima herida en la mano que sobre ella he recorrido casi nadando, que no sé
si es un roce del cuchillo o una caricia que se dobla por la silueta. Que viene
avanzando por la muerte o por la vida. ¿Es la quiebra del amor? Si recoge en su
camino el recuerdo, ¿es la quiebra de la vida? Y si lo vierto en el suelo, ¿es
la muerte que se reanuda día a día? No quiero pensar en nada. Dormir, dormir,
quisiera dormir. Este es el único muro que podemos interponer a todo lo
rechazable. Lamento pedir tan poco pero es más viejo el soñar que la dura carne
o la brusca vivencia y el aprendizaje de hallarse perdurando. Exigiéndose daño.
Olvido.
miércoles, 29 de abril de 2015
Cárcel donde pervive el amor...
Cárcel donde pervive el
amor junto a la humedad. El ave rota duerme aquí, trama que la lluvia moje y
cure sus alas. Cárcel de la constancia del agua. Peces vienen a respirar en el
oxígeno del agua de mi cárcel. Peces hermanos de un agónico sueño, y no
escapan. Cárcel, porque aquí el sueño es como una danza de la lluvia. Aquí se
pide durante el día un poco de azul arriba, y una bóveda sembrada de estrellas
donde mirar alejado se pide durante la noche. Aquí se viene a morir con la paz
conclusa. Aquí no hay nada más que la lluvia constante soñando el sueño de
siempre, rebotando en el suelo. Yo no sé qué sueño tendrá la lluvia que todos
nos quedamos aquí para siempre.
domingo, 12 de abril de 2015
Qué blando voy caminando...
Qué blando voy
caminando. Y qué estrella designada inhala mi amarrada alegría. Establecido un
cielo para los pobres y un cielo con los costosos añiles de mis mañanas y
calenturas, río, a veces, porque mi alma va como disparo. Ahora que pienso en
toda la energía de amarte, no sé… Es frío salir al encuentro, es frío agachar
la cabeza, sumirla en el corazón escondido del pecho que cruza a tu costado. Es
muy frío marcharse. Como doble luna que esparce sobre la Tierra tinieblas
ambarinas en oriente y en occidente, pudieran ser los recuerdos que con mis
propias manos he asfixiado. Así es nuestro muerto azul, también amarillo y
rojo. Macabro.
viernes, 3 de abril de 2015
Traigo mojadas de un misterio...
Traigo mojadas de un
misterio las cuencas que he formado con mis manos. Para beber de ellas, si lo
precisas, debes yacer en una penumbra como dentellada que va en el aire hacia
mis dedos. La riqueza no debe importarte, si la oscuridad envuelve tu figura de río que nace desde tu pecho. ¡Oír el fluido de la carne como vuelo! La riqueza
es el misterio que no comprendemos porque nos llama. Así es mi voz adentro de
mis manos. Traen la esperanza que vuelcan, y nada más. Tan sencillas partieron
con la ilusión de que tú las bebieras, que esperarían una primavera insólita
que, ya sin los cantos de las avecillas y las mustias flores desparramadas,
nadie, por segunda vez, hubiera flanqueado las tapias de su jardín.
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