sábado, 12 de noviembre de 2016

Ebrios...


Ebrios de luna partida salen
a equivocarse y contar hasta diez.
De sus rostros oscuros
la incomprensión sale al misterio,
tendiéndose en su fija dentellada.
El mármol frío no los conoce.
¿Quién conoce a estos oscuros?
Su dolor es frío, ¡escuchar!
¿Quién conoce estos dolores?
¿Quién ha puesto la explosión en su pecho?
Saca tu caballo a beber, y dale del misterio.
Noche de una risa que va a explosionar.
Noche de beber y equivocarse.
¿Es el amor la luna, el rostro oscuro,
el mármol frío, el caballo?

viernes, 11 de noviembre de 2016

Las huellas que esparciste...


Las huellas que esparciste
en esta casa de dolores,
retornarán ebrias de vida
con las risas que el mar profundo les arrebató.
Y nos hallarán escondidos estratégicamente
para cerrarles la vuelta,
en una casa de bienaventuranzas
que formaremos insistiendo a la alegría.
Tú serás quien despierte a una estrella cruzando el firmamento,
y tendremos una misma luz
que abrace nuestro respecto a nuestros destinos.
El mío que fue siempre ser un ángel
y el tuyo en el que comprendí cuántas tinieblas
pueden tratar de modificar
el amor de un hombre por una mujer.
Como sé que cuando vuelva a verte
te hallaré en el salón con mamá bailando,
dejo el tocadiscos encendido.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Otoño que abriga una melancolía...


Otoño que abriga una melancolía
en su barriga que sueña.
Un adiós al mundo que culmina
y desamor entre sueños al que florece.
Te pareces a los adioses
y al llanto.
Doctorado en una maestría de equívocos,
vienes a tapar también el firmamento
cuando tus bichos adoloridos miran los infiernos,
donde las aguas impuras
te quieren muy pronto allí sepultado.
Sepultado de noches frías.
Sepultado de huesos bañados por las hojas.
Sepultado del mar que malvendiste
al labriego insomne, y el coraje
que puso enemistad entre tú y la primavera.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Lentitud...


Lentitud que la lluvia abisma
contra los rotos harapos del mendigo,
y sobre la cena opulenta,
y sobre los aires bellísimos que silban.
¡Qué cansado está el hombre
de vivir sobre lo rumoroso y breve!
Tus ojos me miran heridos,
y devoran la iracunda existencia.
Me acusan de que mi vida
la he vivido creyéndomela.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Estoy temblando...


Estoy temblando al acercarme.
Ascienden conmigo a ti años de no entender.
Tu boca tan alta ya me esperaba
pero el dolor que me estás robando no te esperaba.
Siento mi pena girando,
meditando dentro de tu pecho,
y pareces tan viva como mi curiosidad
que está llamando en tu mirada.
Que grita al Sur: ¡Oh, tierra, en que la belleza
se hizo párpado y el párpado se mezcló con la saliva!
Dolido de estas flores que me entregas
con tus manos pobres, yo,
sabio en no entender, golpeo mi testa contra tu misterio.
Sangrante por las calles sigo un camino confuso.

martes, 25 de octubre de 2016

Tu diestra era para mí...


Tu diestra era para mí.
Tu maestría era para mí.
Tu espada era para mí.
Me heriste…
Me heriste como a un animal sin fondo.
Las dalias estaban recordando.
Un dejar lento de vivir
los pájaros cantaban en los árboles.
Las heridas infringían destellos al atardecer.

domingo, 23 de octubre de 2016

En la cúpula de la soledad...


En la cúpula de la soledad
yo iba a morirme.
Sin canción, sin el verso diáfano
yo iba a morirme.
La tristeza era un cielo hinchado
que rebosaba.
Sobre la paz de la tristeza
planeaban las voces,
y yo recordé, entonces,
un poniente.
Todo mi amor se levantó
en una tempestad,
se levantaron muebles y rocas,
y la furia me mostró
lo lejos que estaba de morirme.