En la cúpula de la
soledad
yo iba a morirme.
Sin canción, sin el
verso diáfano
yo iba a morirme.
La tristeza era un
cielo hinchado
que rebosaba.
Sobre la paz de la
tristeza
planeaban las voces,
y yo recordé, entonces,
un poniente.
Todo mi amor se levantó
en una tempestad,
se levantaron muebles y
rocas,
y la furia me mostró
lo lejos que estaba de
morirme.
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