Otoño que abriga una
melancolía
en su barriga que sueña.
Un adiós al mundo que
culmina
y desamor entre sueños
al que florece.
Te pareces a los
adioses
y al llanto.
Doctorado en una
maestría de equívocos,
vienes a tapar también
el firmamento
cuando tus bichos
adoloridos miran los infiernos,
donde las aguas impuras
te quieren muy pronto allí
sepultado.
Sepultado de noches
frías.
Sepultado de huesos
bañados por las hojas.
Sepultado del mar que
malvendiste
al labriego insomne, y
el coraje
que puso enemistad
entre tú y la primavera.
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