martes, 25 de octubre de 2016

Tu diestra era para mí...


Tu diestra era para mí.
Tu maestría era para mí.
Tu espada era para mí.
Me heriste…
Me heriste como a un animal sin fondo.
Las dalias estaban recordando.
Un dejar lento de vivir
los pájaros cantaban en los árboles.
Las heridas infringían destellos al atardecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario