domingo, 6 de noviembre de 2016

Lentitud...


Lentitud que la lluvia abisma
contra los rotos harapos del mendigo,
y sobre la cena opulenta,
y sobre los aires bellísimos que silban.
¡Qué cansado está el hombre
de vivir sobre lo rumoroso y breve!
Tus ojos me miran heridos,
y devoran la iracunda existencia.
Me acusan de que mi vida
la he vivido creyéndomela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario