jueves, 15 de junio de 2017

Sugiero una noche negra...


Sugiero una noche negra,
invierno para sentir una caricia
y un filo
de tirante avaricia.
No habrá paz para el dormido
en esta maleficencia
del llanto estrechándose
contra el vientre que se ensancha.
La voz del abandonado
que gima y se abra,
que patee con babas el silencio.
¡El sueño viajero ya brama
por cálices y batallas!


miércoles, 7 de junio de 2017

Yo voy por una maldición...


Yo voy por una maldición,
inclinando la frente,
taladrado por el gusano,
vistosamente inerte.

Razones oscuras
de un bellísimo atardecer
me dieron a beber
razones más oscuras.

Y bebí en una lampiña noche,
y estrené una boca,
y torcí por un sendero,
y equiparé mi sombra a la sombra.

Y, ahora, vueltos los ojos,
no sé…
¡Me estremece tanto
lo que vibró una vez…!

Se sueña tan bárbaramente
con el fondo de la rosa,
que la mirada se nos pierde en las raíces,
absortos de luna terrosa.

¿Sería posible no saber nada
y herir al universo de ignorancia que más habla?

martes, 30 de mayo de 2017

Mi corazón es prisionero...


Mi corazón es prisionero.
Voces lo llaman a comparecer aquí.
Sueños lo vencen con sueños
de un evadido morir.
Están deseosos los besos
de temblar y oprimir.
Clarearía en el manantial de mi boca
con más esperanza, este sentir
de mi corazón prisionero,
si hubiera un prófugo del infierno.
Mi corazón, ¡presente!, tan cerca de mí,
sigue soñando. Un prisionero
grita: ¡muero! aquí en mi pecho.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Mi frente te guarda...


Mi frente te guarda en lo más caluroso
de la idea.
Deriva mi frente de la idea al aullido,
sembrando calaveras,
y no se duerme nada lo dormido
de la idea que fija tus ojos y los enreda
en un extrañamiento animal.
Triste, triste, se va agotando el vuelo de las alas viejas,
como una poderosa nube roja,
como la imagen de un arcángel que rememoras.
Y vuelves vociferada al insomnio,
y el perro abominado de las afueras
te lame los dulces dedos.

martes, 23 de mayo de 2017

Qué extrañeza...


Qué extrañeza de sendero que va hacia allí,
con su antiguo brincar de la alegría,
siempre hacia allí extrañado
de las cosas, que si estuviese allí, contemplaría.
Yo voy hacia allí… Yo vengo de allí…
¿Qué liberación me ensancha de fuente viva
y de vibrante noche
a mí que estoy llegando con el alma partida?
¿Hacia dónde me lleva esta extrañeza
que ya no sé si llega la noche o llega el día?
¿Sería posible para mí un corazón sin medida?

domingo, 21 de mayo de 2017

Del Génesis a la Encarnación...




La narración de los hechos que el Génesis refiere, es en primer término una narración antropomórfica, pero hay que tener en cuenta que fue escrita para un pueblo primitivo, poco vehemente con los dioses piadosos. Aparentemente, plantea un conflicto entre el hombre y Dios, generador de todas las calamidades de nuestra historia ulterior. Habla de una desobediencia del hombre y una caída de la carne, no asimismo de nuestra alma cuya existencia no se menciona para nada. Fue un momento de la ira de Dios. Significó el desperdicio de la felicidad a que estaba destinado el hombre en el Paraíso. Pero el poco iracundo de Yahvé que se nos presenta en el relato después de la caída hace pensar que la ira fue una concesión más del escriba a un pueblo primitivo. Si imaginamos a Adán y a Eva plenamente santos como fueron creados por qué iban a ofender a Dios así. Probar del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, significaba abrir las puertas del Paraíso al Enemigo y a toda la historia ulterior de hombre como un actor más. Aunque todo lo que sigue a continuación lo llena el misterio, yo podría imaginar la ofensa como constitutiva a la realidad del ser humano. En términos de Satanás las palabras suyas debieron ser una acusación de codiciar bienes espirituales, asimismo lo debió ultrajar como de dudosa afiliación al Bien. En términos del santo Adán las palabras debían de ser mucho más suavizadas. En boca de Adán ya habían sido sus dos inquisiciones planteadas a Yahvé con la sola existencia del hombre, a saber: “Señor, ¿no es más santa nuestra pobreza de bienes espirituales y nuestra fidelidad al Bien (que el hombre es fidelidad al bien lo explica Aristóteles al principio de su Ética cuando nos dice que todos los actos del hombre tienen como fin la consecución de un bien), sin poder ver cara a cara el Mal, que todas las riquezas que habitan los cielos y tu libertad de poder elegir entre el bien y el mal? Las palabras del Enemigo iban dirigidas al corazón de Dios y debieron ser muy hirientes para Él. El espíritu es paz y unidad, pero esta paz y esta unidad pueden ser vulneradas por una mente más sabia y antigua que la que puede poseer un hombre. Yahvé debió se sentir una gran negatividad contra sí mismo y una división interior que le robó la paz interna y que le provocó ira, pero la doble inquisición del hombre debió de envolverle de un loquísimo enamoramiento de la humanidad entera porque estaba aprendiendo de su propia criatura. Repito que hablo en términos antropomórficos de una mutación en la mente de Yahvé que durante un micro momento vio en peligro su unidad y se enamoró perdidamente de su criatura. Ya estaba decidida su Encarnación. Es por ello que no creo que haya un conflicto importante entre Dios y el hombre, Creo que el acto de Adán debió ser un acto de amor a Yahvé, lo que hace aún más misterioso nuestro destierro del Paraíso y el sufrimiento humano. El escriba dramatiza a través del relato la personalidad de Adán suponiéndola muy inocente. Pero esto no aporta ninguna solución ¿Por qué abrió las puertas del Paraíso al Enemigo comiendo del árbol de la Ciencia?

martes, 16 de mayo de 2017

Este sótano de ratas y turbiedad...


Este sótano de ratas y turbiedad,
de broncos fríos y garganta obstaculizada,
parece reír con mueca donde el hueso
es encerrado y excitado de blanda mañana.
Ríe, ríe del caldeado amante
que no toma la vida sino la ignorada
fricción de un perro
que en sueños destila el semen en su costillada.
Ríe, ríe porque el vocablo
que nombra está desalentada
lluvia de tizones y gloria de suelos
no le cabe en la boca y en la cara.
Aquí todo está como pisando mierda.
Aquí no cabe una inhalación menos insana.