domingo, 21 de mayo de 2017

Del Génesis a la Encarnación...




La narración de los hechos que el Génesis refiere, es en primer término una narración antropomórfica, pero hay que tener en cuenta que fue escrita para un pueblo primitivo, poco vehemente con los dioses piadosos. Aparentemente, plantea un conflicto entre el hombre y Dios, generador de todas las calamidades de nuestra historia ulterior. Habla de una desobediencia del hombre y una caída de la carne, no asimismo de nuestra alma cuya existencia no se menciona para nada. Fue un momento de la ira de Dios. Significó el desperdicio de la felicidad a que estaba destinado el hombre en el Paraíso. Pero el poco iracundo de Yahvé que se nos presenta en el relato después de la caída hace pensar que la ira fue una concesión más del escriba a un pueblo primitivo. Si imaginamos a Adán y a Eva plenamente santos como fueron creados por qué iban a ofender a Dios así. Probar del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, significaba abrir las puertas del Paraíso al Enemigo y a toda la historia ulterior de hombre como un actor más. Aunque todo lo que sigue a continuación lo llena el misterio, yo podría imaginar la ofensa como constitutiva a la realidad del ser humano. En términos de Satanás las palabras suyas debieron ser una acusación de codiciar bienes espirituales, asimismo lo debió ultrajar como de dudosa afiliación al Bien. En términos del santo Adán las palabras debían de ser mucho más suavizadas. En boca de Adán ya habían sido sus dos inquisiciones planteadas a Yahvé con la sola existencia del hombre, a saber: “Señor, ¿no es más santa nuestra pobreza de bienes espirituales y nuestra fidelidad al Bien (que el hombre es fidelidad al bien lo explica Aristóteles al principio de su Ética cuando nos dice que todos los actos del hombre tienen como fin la consecución de un bien), sin poder ver cara a cara el Mal, que todas las riquezas que habitan los cielos y tu libertad de poder elegir entre el bien y el mal? Las palabras del Enemigo iban dirigidas al corazón de Dios y debieron ser muy hirientes para Él. El espíritu es paz y unidad, pero esta paz y esta unidad pueden ser vulneradas por una mente más sabia y antigua que la que puede poseer un hombre. Yahvé debió se sentir una gran negatividad contra sí mismo y una división interior que le robó la paz interna y que le provocó ira, pero la doble inquisición del hombre debió de envolverle de un loquísimo enamoramiento de la humanidad entera porque estaba aprendiendo de su propia criatura. Repito que hablo en términos antropomórficos de una mutación en la mente de Yahvé que durante un micro momento vio en peligro su unidad y se enamoró perdidamente de su criatura. Ya estaba decidida su Encarnación. Es por ello que no creo que haya un conflicto importante entre Dios y el hombre, Creo que el acto de Adán debió ser un acto de amor a Yahvé, lo que hace aún más misterioso nuestro destierro del Paraíso y el sufrimiento humano. El escriba dramatiza a través del relato la personalidad de Adán suponiéndola muy inocente. Pero esto no aporta ninguna solución ¿Por qué abrió las puertas del Paraíso al Enemigo comiendo del árbol de la Ciencia?

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